Mi primer libro, con el que no tuve que inspirarme en nada. tan solo mirar, escuchar y sentir todo lo que ocurría a mi alrededor . La pluma escribía sola guiada por la fuerza de lo que mi corazón sentía en cada momento. En Goundi mueren muchos niños a diario y pienso que sus almas antes de partir del todo, me susurraban lo que debía ser escrito.